Motivación Canina

mayela

Recuerdo cuando mi amiga Norma Teixidó, quien actualmente vive en Barcelona, me comentó que desde que tiene a su fiel mascota, el salir a caminar le resulta mucho más fácil porque se siente comprometida con su perro y por lo tanto la “señora pereza” que antes la dominaba, desapareció, y ahora afirma que: “es un placer disfrutar de las caminatas junto a Doggy, quien es especial, agradecido, cariñosísimo, juguetón, obediente; es una delicia de perro”.

Sin duda, nuestras mascotas, fieles y hermosas criaturas que Dios nos regaló para acompañarnos y sentirnos amados, pueden ser de gran motivación para iniciar nuestro plan de ejercicios. Es una realidad que he comprobado en mi familia con nuestras dos mascotas: Kora, una hermosa Golden Retriever, manipuladora, inteligente, efusiva y amante de caricias y paseos; y Leah, una bella perrita raza única, fiel, juguetona y buena corredora, que asumió a Kora como su hermana mayor, por lo que se llevan de maravilla. Las dos llegaron a nuestra casa por insistencia de mi hija Susan y hoy son las que nos alegran la vida y dos miembros muy queridos de la familia.

Las permití en nuestra casa, con la gran esperanza de que mi hija se motivara a sacarlas a caminar y de esta manera ella también hiciera ejercicio. Expectativa que se cumplió a medias porque ella las sacaba al parque del condominio donde vivimos, pero solamente a observarlas y Kora como buena mascota… pues la imitaba y se sentaba junto a ella bajo la sombra a contemplar lo que sucedía a su alrededor.

Fue así como decidí llevarlas a un parque cerca de la casa para que disfrutaran de un paseo con un poco más de esfuerzo físico. En estos nuevos paseos, Kora camina los primeros quinientos metros perfectamente, pero apenas llega al parque, se sienta mientras Leah y yo corremos un poco. Cuando regresamos me voy por el camino más largo, lo cual no le agrada mucho a Kora, ya que prefiere el más corto, y hasta la fecha siempre trata de imponer su criterio.

Estas largas caminatas de regreso a la casa han hecho florecer en Kora sus cualidades de actriz, y de una muy buena actriz, pues cada vez que pasamos por donde hay bastante gente en la calle, repentinamente se desmaya y cae al suelo como si no hubiera un mañana, situación que genera la sorpresa de las personas que por ahí se encuentran con comentarios como “que pobrecita la perrita”, “es que está muy gorda”, “de seguro que tiene sed”, etc. Lo que sin duda me podría hacer quedar como la peor dueña que una inocente perrita podría tener.  Dejando de lado lo vergonzoso de estos “shows” callejeros, la tarea más difícil es lograr que se levante con sus 30 kilos de peso y decida caminar pero ¿cómo lo logro? … sencillamente devolviéndome por el camino más corto hacia la casa. Solamente así es cuando Kora nota el cambio de dirección y se levanta inmediatamente, ya que si retomo el camino inicial, el desmayo aparece de nuevo, y es en ese mismo momento donde nuestro público comprende que Kora es única en su manipulación e inteligencia, y que una vez más, ella ganó.

A pesar de todas estas exhibiciones, continué saliendo con ellas a caminar, a diferentes lugares como La Sabana, lugar que invita a la recreación y el ejercicio, donde las tres corremos libres y alegres; Leah saludando a cuanta persona le muestre cariño, Kora persiguiendo a las ardillas, yo saludando al “señor sol”, admirando a las majestuosas montañas y dando gracias a Dios por el milagro de la vida.

En este parque he disfrutado de momentos que me llenan de mucha paz y energía; también de sucesos únicos que guardo en mi memoria y aún me hacen reír, como la mañana en que Kora descubrió el gran lago y se disparó como una flecha, lanzándose al agua con tal emoción y alegría, sin preocuparse de la suciedad de la laguna, nadaba feliz a la vista y paciencia de los visitantes de la Sabana. Mientras Leah, a mi lado como perrita obediente y no muy amante del agua, observaba asustada.

Todas estas anécdotas las comento para que compruebe por usted mismo que una mascota pueda ser ese empujoncito que se necesita para iniciar sus caminatas y experimentar esa sensación de bienestar que nos obsequia el ejercicio al hacerlo habitualmente y en tan grata compañía, atrévase que su mascota se lo agradecerá,  además se divertirá en grande. Ah y no se preocupe, no existen dos como Kora…